Semana 12 - La Trampa de la Memoria, el Filtro de la Atención y el Malestar de la Productividad
Valeria Zambrano
Semana 12 - La Trampa de la Memoria, el Filtro de la Atención y el Malestar de la Productividad
Hola a todos! Nuevamente vengo con una bitácora de teorías de la comunicación III. El día de hoy, 28 de abril, dos de mis compañeros expusieron sobre doce sesgos y otros dos de mis compañeros expusieron sobre el libro "La sociedad del cansancio".
En esta bitácora mencionaré dos sesgos y algunos aspectos del libro "La sociedad del cansancio" que me llamaron la atención.
En primer lugar se encuentra la criptomnesia, este es un fenómeno de la memoria que ocurre cuando una persona recuerda algo que ha aprendido o experimentado en el pasado, pero no lo reconoce como un recuerdo propio. En cambio, la persona siente que la idea, pensamiento, melodía o incluso una broma es una creación original suya.
En palabras más sencillas, es como si tu cerebro sacara una idea vieja que ya tenías guardada, pero te la presenta como si fuera completamente nueva y se te acabara de ocurrir. No es plagio intencional, sino un error de la memoria donde olvidas la fuente original de la información.
Este sesgo se relaciona con una "polémica" que ocurrió recientemente en varias redes sociales, donde, (como podemos ver en este video) Laura Daza, la novia de Pelícanger (un creador de contenido colombiano con una presencia notable en plataformas como TikTok y YouTube, conocido por su humor, reacciones y transmisiones en vivo), menciona con cierta frustración que algunas personas han comenzado a crear vlogs con un estilo similar al suyo. En el video, ella expresa la sensación de que estas personas están imitando su formato y su manera de documentar su vida diaria, enfatizando que esos son "sus vlogs" y que otros se han empezado a copiar de ella.
Esta situación se relaciona con la criptomnesia debido a que las personas que están comenzando a hacer vlogs similares al estilo de Laura Daza podrían haber consumido su contenido en el pasado y, de manera inconsciente, estar replicando elementos de su formato, estructura o incluso su manera de expresarse, sin recordar la fuente original de esas ideas. Es posible que estas nuevas personas sientan genuinamente que están creando contenido original, cuando en realidad su memoria está trayendo de vuelta elementos previamente vistos del trabajo de Laura, pero sin la etiqueta del recuerdo de dónde provienen. Este fenómeno de la memoria podría explicar por qué alguien podría adoptar un estilo similar sin ser consciente de la influencia directa.
Esto también se relaciona con el efecto Spotlight visto hace algunas semanas en clase, ya que Laura Daza, al ser una figura pública con una audiencia considerable, podría estar experimentando una intensificación de su propia percepción de ser el centro de atención y, por lo tanto, sentir que las acciones de otros (como empezar vlogs similares) están directamente dirigidas hacia ella o son una copia intencional de su trabajo. El efecto Spotlight es la tendencia a sobreestimar cuánto notan los demás nuestra apariencia, comportamiento y, en este caso, nuestro estilo de contenido. Laura podría sentir que su estilo de vlogging es único y distintivo, y que cualquier similitud por parte de otros es una clara imitación, cuando en realidad, la creación de vlogs es un formato popular y las coincidencias en el estilo podrían deberse a tendencias generales o a la convergencia natural de ideas dentro del mismo género de contenido. Ella podría estar sintiendo que todos los ojos están puestos en ella y en su estilo, y que cualquier parecido es una prueba de que la están copiando directamente.
En segundo lugar se encuentra el sesgo de motivación atencional, el cual es la tendencia de nuestra atención a ser selectivamente dirigida hacia estímulos o información que son relevantes para nuestras motivaciones, metas, necesidades o estado emocional actual. En otras palabras, lo que nos importa en un momento dado influye significativamente en lo que notamos y a lo que prestamos atención en nuestro entorno.
Este tiene una fuerte relación con una situación que me ocurre bastante, y es que tengo varias playlists en Spotify meticulosamente curadas para resonar con mis diferentes estados de ánimo. Por ejemplo, tengo una playlist vibrante y enérgica, repleta de ritmos y letras optimistas, reservada para esos momentos en los que la alegría me invade. También existe una playlist más introspectiva y melancólica, con melodías suaves y letras que articulan la tristeza o la reflexión, ideal para cuando necesito procesar emociones más sombrías. Y, por supuesto, no puede faltar la playlist explosiva y llena de energía, con ritmos contagiosos y bajos potentes, diseñada específicamente para cuando la única motivación es mover el cuerpo y liberar cualquier tensión a través del baile.
Esta situación se relaciona intrínsecamente con el sesgo de motivación atencional ya que la selección y la posterior inmersión en cada una de estas playlists están directamente impulsadas por mi estado emocional predominante en ese momento. Cuando me siento feliz, mi atención auditiva se dirige de forma natural hacia la playlist alegre; las melodías y letras positivas capturan mi foco con mayor facilidad y refuerzan mi estado de ánimo, creando un ciclo de retroalimentación emocional. De manera análoga, en momentos de tristeza, mi atención se siente atraída por la playlist melancólica, donde las canciones parecen validar y resonar con mis sentimientos, permitiéndome procesarlos a través de la música. Y cuando la motivacións puramente física y kinestésica, mi atención se centra sin esfuerzo en la playlist bailable, donde el ritmo y la energía son los protagonistas, impulsando mi cuerpo a moverse y liberando endorfinas.
En esencia, mi estado emocional actual actúa como un poderoso filtro atencional que guía mi elección musical y determina a qué estímulos auditivos presto mayor atención. No es una coincidencia que busque activamente estas playlists; mi necesidad interna de amplificar, procesar o transformar mi estado de ánimo dirige mi atención hacia la música que mejor se alinea con esa motivación específica. Este comportamiento cotidiano ilustra de manera clara cómo el sesgo de motivación atencional influye en nuestras preferencias y en la forma en que interactuamos con nuestro entorno, incluso en algo tan personal como la elección de la música.
Finalmente, la clase abordó "La sociedad del cansancio" de Byung-Chul Han, un texto que desglosa la paradójica autoexplotación que define nuestra era. Han argumenta que la presión externa de la disciplina ha mutado en una autoimposición de rendimiento, donde la ilusión de libertad ("ser tu propio jefe") nos empuja a una autoexigencia, alimentada por la búsqueda de productividad y éxito económico. Este imperativo de "poder hacer" nos sume en un ciclo de cansancio, agotamiento y, en última instancia, depresión.
Un síntoma palpable de esta dinámica es la omnipresencia del multitasking, una supuesta estrategia de eficiencia que, en realidad, dispersa nuestra atención y merma la calidad de nuestras acciones y experiencias. Esta cultura del "hacer varias cosas a la vez" resuena fuertemente con la rutina de mi mamá. Como ya he mencionado en bitácoras anteriores, ella encarna esta hiperactividad al intentar optimizar cada instante, combinando actividades como ver series mientras conduce, lava la vajilla, se ejercita o incluso trabaja simultáneamente, como si el descanso fuera un lujo inaceptable.
El entorno digital, particularmente las redes sociales, exacerba esta fragmentación de la atención. Los algoritmos nos bombardean con un flujo constante y heterogéneo de contenido, entrenándonos a escanear superficialmente una gran cantidad de información en breves lapsos, priorizando la cantidad sobre la profundidad del compromiso. Esta búsqueda de eficiencia informativa se asemeja a la curiosa popularidad de estos videos que muestran videos satisfactorios con una narración verbal que requiere una atención sostenida. La dificultad para concentrarse en la historia mientras la mirada es constantemente atraída por el estímulo visual ilustra cómo la sobrecarga informativa digital está reconfigurando nuestra capacidad de atención y nuestra tolerancia a la contemplación y el pensamiento lineal. En última instancia, tanto el multitasking personal como el consumo fragmentado de contenido digital son manifestaciones de una sociedad que valora la hiperactividad por encima de la reflexión y la presencia plena.



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