Semana 11 - La Adicción al "Fast Forward'"
Valeria Zambrano
Holaaaa a todo el que me esté leyendo, en la bitácora del día de hoy voy a hablar sobre 3 sesgos cognitivos (mis favoritos), esta es la tercera bitácora hablando sobre sesgos y sinceramente, le estoy agarrando el gusto, y estas últimas semanas no he podido evitar identificar sesgos en cualquier video o en cualquier situación de mi vida diaria ¡Espero ustedes también le agarren el gusto a leer mis bitácoras!
En la clase de hoy, 7 de Abril, Male y Mapis expusieron sobre 17 sesgos cognitivos, son bastantes, pero todos son muy interesantes e incluso no sabía que tenía muchos de esos mencionados.
Primero, mencionaré el efecto placebo, este es el efecto en el cual creemos que algo nos hará sentir mejor pero en realidad puede que no. Un ejemplo de esto en las redes sociales es cuando una persona ve un "remedio" o "truco" viral para un problema (como ansiedad o insomnio), como vemos en este video. Esta persona experimenta una mejora solo porque cree que funcionará, aunque el consejo en sí mismo no tenga base científica sólida o no esté adaptado a sus necesidades individuales. La simple expectativa de alivio desencadena respuestas psicológicas y fisiológicas que pueden llevar a una sensación de bienestar temporal.
Y con esto surge la pregunta ¿Hasta qué punto nuestra creencia en la efectividad de la información que consumimos en redes sociales puede influir en nuestro bienestar real, independientemente de la validez de esa información? Esta pregunta nos lleva a considerar la poderosa influencia de la sugestión y la credibilidad percibida de las fuentes en línea. En un entorno donde la información se difunde rápidamente y a menudo sin una rigurosa verificación, la línea entre un consejo útil y un simple placebo social se difumina. Esto plantea importantes interrogantes sobre la responsabilidad de los creadores de contenido, la alfabetización digital de los usuarios y las posibles consecuencias de depositar nuestra confianza en soluciones simplistas y no fundamentadas para problemas complejos de salud mental y física.
En segundo lugar, abordaré la taquipsiquia, un fenómeno psicológico donde la percepción del tiempo se distorsiona, experimentándose como si transcurrieran inusualmente rápido o lento. Somos la generación "x2", en el contexto de las redes sociales, esta alteración temporal se ve curiosamente reflejada y quizás exacerbada por funciones como el botón de "x2" en plataformas como Tik Tok. Esta herramienta, que permite acelerar la reproducción de videos, se alinea con una cultura digital cada vez más marcada por la búsqueda constante de entretenimiento y estimulación instantánea. Nos hemos habituado a la inmediatez y desarrollamos una creciente ansiedad ante la falta de resultados rápidos. La paciencia se vuelve un bien escaso en un mundo donde la gratificación instantánea es la norma.
Así, cuando nos encontramos en situaciones de inactividad o aburrimiento, la percepción del tiempo se dilata, haciéndose insoportablemente lento. Un ejemplo cotidiano de esto es la experiencia en el transporte público. Al sentirme desocupada en el bus, recurro casi de forma automática a una carpeta de aplicaciones en mi celular que he denominado, quizás irónicamente, "redes sociales". Comienzo una peregrinación digital, abriendo aplicación tras aplicación en una búsqueda frenética de una chispa de estimulación, una dosis de entretenimiento o una pequeña liberación de dopamina. El ritual suele comenzar con WhatsApp, seguido de Instagram, luego el torrente de TikTok, un quizás decepcionante vistazo a Gmail, el a menudo confrontativo Twitter, el escaparate visual de Pinterest, la fugaz autenticidad de BeReal y, finalmente, el filtro nostálgico de VSCO. Resulta asombrosa la proliferación de plataformas digitales y la manera en que los jóvenes contemporáneos las incorporamos a nuestra rutina diaria. Es como si una sola red social no bastara para saciar nuestra necesidad de conexión y estímulo. Pareciera que requerimos un espacio digital especializado para cada faceta de nuestra interacción social y expresión personal: una para videos efímeros, otra para la curación estética de fotografías, una más para la comunicación directa y otra, paradójicamente, para la confrontación y el debate público (como Twitter). Esta fragmentación de nuestra presencia en línea y la constante búsqueda de novedad digital podrían estar contribuyendo a una menor tolerancia a la espera y a una percepción alterada del flujo temporal en el mundo real.
De manera similar, estoy segura de que más de uno de mis compañeros ha sentido la tentación de activar un imaginario botón de "velocidad x2" al enfrentarse a la lectura de las bitácoras al inicio de cada clase. Esta necesidad de aceleración, incluso en actividades que requieren atención y reflexión, refleja cómo la cultura de la inmediatez digital puede permear nuestras expectativas en el mundo analógico.
También identifico este sesgo de percepción temporal en mi madre. Ella manifiesta una constante necesidad de ocupación, impulsada por la sensación apremiante de que el tiempo es un recurso limitado que se le escapa. Esta urgencia se traduce en una multitarea constante: ejercitarse mientras ve una serie, conducir mientras mira una serie (una práctica, por supuesto, insegura e inapropiada), lavar la loza viendo una película, y llenar cualquier momento de espera o desocupación con alguna tarea productiva. Este comportamiento subraya cómo la ansiedad por optimizar cada instante y la dificultad para tolerar la inactividad pueden influir en nuestra relación con el tiempo, llevándonos a una búsqueda incesante de productividad y estimulación, incluso en contextos donde la pausa y la atención plena serían más beneficiosas.
En tercer lugar, abordaré la Ley de Parkinson de la Trivialidad, aplicada al vasto universo del contenido digital. Esta ley, originalmente formulada para describir la tendencia de las organizaciones a dedicar una atención desproporcionada a asuntos triviales en detrimento de los importantes según menciona Delgado (2024), encuentra un eco interesante en nuestra experiencia como consumidores de medios en línea. En el contexto actual, se manifiesta en la paradoja de que, ante una abundancia casi infinita de opciones de contenido dispersas en múltiples plataformas, como Netflix, YouTube, Disney+, y muchas otras, nos encontramos paradójicamente incapacitados para tomar una decisión sobre qué consumir.
Como ilustra claramente este video, al ingresar a estas plataformas, que están intrínsecamente diseñadas para empoderar al usuario en la elección y la búsqueda de aquello que desea ver, (nos recomiendan contenido, sin embargo, tenemos el poder de decidir si consumir lo que nos recomiendan o no), nos enfrentamos a una parálisis decisional. La amplitud del catálogo, lejos de facilitarnos la tarea, a menudo nos sumerge en un mar de posibilidades donde la indecisión y la procrastinación se convierten en la norma. Pasamos más tiempo navegando entre recomendaciones, tráilers y categorías que disfrutando del contenido en sí. Esta sobrecarga de opciones genera una fatiga de decisión, donde la energía mental que deberíamos invertir en la apreciación del contenido se agota en el proceso de selección. La promesa de tener "todo" al alcance de un clic termina, irónicamente, dificultando la acción misma de elegir y consumir algo en concreto.
Además de esto, en ese mismo video, el autor añade una reveladora acotación en la descripción: "Al final no me decido y me pongo a ver TikToks".
Esta simple frase encapsula perfectamente la problemática de la Ley de Parkinson de la Trivialidad en el entorno digital. Ante la abrumadora oferta de plataformas que supuestamente nos otorgan el poder de elegir, la indecisión nos lleva a buscar refugio en un espacio donde esa elección ya está predeterminada: TikTok.
Con este ejemplo, me gustaría también destacar la naturaleza intrínseca de TikTok como una plataforma que opera bajo una lógica fundamentalmente diferente. A diferencia de servicios como Netflix o YouTube, que nos presentan un vasto catálogo y nos invitan a explorar y seleccionar activamente el contenido, TikTok está diseñado para subvertir este proceso. Su algoritmo, altamente sofisticado, actúa como un curador personalizado que elige por nosotros, los consumidores, qué contenido debemos ver a continuación. Esta mecánica elimina, en gran medida, la necesidad de ejercer nuestro poder de decisión. En lugar de navegar activamente y buscar lo que queremos consumir, nos deslizamos pasivamente a través de un flujo interminable de videos cuidadosamente seleccionados para mantener nuestra atención cautiva. TikTok, en esencia, nos libera de la fatiga de la elección, pero al hacerlo, también nos despoja de la agencia sobre nuestro propio consumo de medios, moldeando activamente nuestros intereses y la forma en que invertimos nuestro tiempo en línea. Lo que consumimos en TikTok está principalmente definido por el algoritmo.
En conclusión, la exploración de sesgos cognitivos como el efecto placebo digital, la taquipsiquia inducida por la inmediatez de las redes, y la Ley de Parkinson de la Trivialidad revela cómo la tecnología moldea nuestra percepción y decisiones. ¿Hasta qué punto nuestra creencia en la información online impacta nuestro bienestar real, independientemente de su validez? ¿Cómo la cultura de la inmediatez y la sobrecarga de estímulos alteran nuestra relación con el tiempo y nuestra capacidad de atención? Y finalmente, ¿Cómo podemos ser más conscientes de estos sesgos y desarrollar estrategias para navegar un entorno digital que a menudo explota estas tendencias inherentes de nuestro pensamiento?
Espero les haya gustado mi bitácora un poco extensa pero hecha con esfuerzo :)
Referencias
Delgado, J. (2024, 20 febrero). Ley de la Trivialidad de Parkinson: ¿por qué perdemos tanta energía en los detalles? Rincón de la Psicología. https://rinconpsicologia.com/ley-de-la-trivialidad-de-parkinson/



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